Lunes
9 de Mayo de 2016 (Ribadeo-San Xusto) 26,5 Km.
Continúo
solo, a pocos pasos del “nuevo peregrino” la salida se hace un tanto complicada
por falta de señales, se acerca el peregrino y me da a entender que vamos por
buen camino, tiene una brújula en la mano y dice constantemente ¡ouest, ouest! Realmente por la expresión de sus ojos y
gestos da un poco de “respeto”, es Francés y un tanto nervioso, le digo que
¡sí! pero me aparto y continuo solo, el sigue con su brújula. Encuentro de
nuevo las marcas y veo de lejos al “Francés” con su brújula y que se dirige
hacia el mismo punto, encuentro a dos Alemanas en una de las señales en forma
de concha y me comentan que según su guía ahora al entrar en Galicia las
conchas se interpretan al revés, menos mal, porque yo me dirigía en sentido
contrario
(según
me habían comentado las guías Alemanas se actualizan constantemente, y este detalle
“el de las señales” ya venía remarcado).
Continuo
solo, me cruzo con un “caminante-peregrino” es una persona joven, va acompañado
de un perro, mejor dicho “un lobo” me cuenta que lo había recogido cuando era
cachorro y él lo había criado, es un chico más bien grueso y con barba “rala”
es hablador (yo ya me imaginaba el final de la película) me cuenta que lleva
dos años recorriendo la Península, cuando le digo que continuo el camino… me
hace la petición… ¿puedes darme algunas monedas? . Después en una de las
paradas me dicen que no pagaba ningún Albergue y que vivía de lo que los demás
le daban… o sea un Pedigüeño. Defiendo a
la persona que sea libre para hacer de su vida lo que crea conveniente, aunque
no veo bien “vivir de los demás”. Pero en este mundo hay tantos que trabajan
para que otros puedan tener de todo y mucho más, que lo de este chico no tiene ninguna
importancia.
Pasado
Vilela, en un alto me encuentro con un restaurante, tiene mesas en la puerta y
decido parar y almorzar, al rato pasan las Alemanas, entro y pido un bocadillo
y bebida, tranquilamente acabo el almuerzo, después entro a pagar y hablo con
el dueño que es el mismo que me ha servido, le digo - ¿han pasado muchos
peregrinos? Y me contesta que él no vive de los peregrinos, se le ve muy
enfadado, le digo que francamente se nota al entrar en Galicia el cambio en el
trato que reciben los peregrinos-caminantes, para mí y coincidiendo con más
personas es un trato de mal servicio, El me da su explicación – “la Xunta” ha vendido la idea que en Galicia
serán bien acogidos y bien tratados por todos los servicios que encuentren,
pero ellos los propietarios de estos “negocios” no reciben ninguna compensación
por parte del gobierno, y los dueños tienen el negocio para sacar un
rendimiento y un beneficio no para hacer una tierra de acogida y permitir que
lleguen, utilicen sus terrazas, vallan al lavabo, gasten el papel y agua,
llenen las botellas y marchen sin haber consumido nada. Quizás tenga su parte
de razón… pero algunos como yo, también le dejamos algún beneficio. (Por cierto
este señor es el encargado del Albergue de peregrinos… por algo será?
Al
salir me encuentro al Francés ¡madre mía, no me lo quitaré de encima! Parece
que con la sudada está más calmado, hablamos un momento y sin más pérdida de
tiempo reanudo de nuevo el camino.
Hace
calor y la subida a Villamartín Pequeño se hace un tanto pesada, lo compensa la
alegría que siempre me produce el encuentro de una fuente y mucho más si ésta
es de agua generosa y fresca ¡una gozada! Más tarde, entrando por las primeras
casas hay otra fuente, donde no dejo pasar la ocasión para refrescarme de
nuevo.
Llego
a Villamartín Grande, en el mismo camino, en un alto, encuentro (quizás) el
único bar del pueblo, están las dos Alemanas que acaban de comer, me siento y
pido algo caliente y me sirven una sopa de verdura que esta deliciosa, una
cerveza bien fría y una ensalada completa. Los del bar son una familia muy
agradable, hablo con ellos mientras las Alemanas se preparan para continuar la
marcha, salen y al momento vuelven a entrar, la granizada fue tremenda.
Entro
en San Xusto con las dos Alemanas que me comentan que continúan hasta Lourenzá,
en el mismo camino encuentro el Municipal, con gran alegría me recibe la misma rubia
y nerviosa Holandesa, la misma de Ribadeo, está muy excitada me cuenta que
tenía miedo y que gracias a mí ahora estaba más protegida, arriba estaba un
conocido, “el Francés”, el que yo llevaba toda la mañana esquivando. Subo las
escaleras y en la primera habitación se encuentra el Francés, al oír pasos abre
la puerta, mira, y nos saludamos, la Holandesa se sale de en medio, pasado la
habitación el pasillo se ensancha, a la izquierda está la cocina, a la derecha
hay cuatro camas y elijo una, , enfrente y la mas retirada de la entrada se
queda la “nerviosa Holandesa”, hay dos habitaciones mas al fondo, llega un
caminante también Francés (Daniel, persona joven, descendiente de Gallegos) que
elige la habitación de la derecha (continuación de nosotros), más tarde llega
un señor “clásico Ingles” que se mete en la izquierda (después de la cocina) la
“nerviosa Holandesa” que deduzco que ya se conocían de otras etapas se va a
hablar con él, al rato recoge sus pertenencias y se aposenta en su habitación
dejándome “solo ante el peligro” (No me importa pero me da que pensar, ¿Qué
pronto buscamos protección, pero más pronto nos olvidamos de darla?) Claro que
la chica no estaba muy “centrada” y el hecho de tener llave en la habitación
fue otro incentivo que le ayudo a tranquilizarse. No se lo tengo en cuenta. (La
vida)
Cae un
segundo chaparón.
Me acerco al bar, pago y me sellan la credencial, más
tarde ceno con Daniel, un chico un tanto especial, me recuerda a mi hijo pero un
tanto lumpen, le gusta los marginados y la gente con ideas extravagantes y
diferentes, anti-sistema, no sé cómo explicarlo… un tanto Bukowski, vicio,
tabaco, bebida… pero buen chaval.
Fuera cae un tercer chaparrón y de nuevo me coge en
cubierta, en este sentido estoy de suerte.
Martes
10 de Mayo de 2016 (San Xusto-Lourenza-Villalba) 3 Km.(50 Km. en Bus.)
He
dormido bien pero la verdad que un poco intranquilo, de vez en cuando me
despertaban unos golpes procedente de al lado. Daniel (sin yo decir nada) me ha
comentado lo mismo, ¿Qué estaría haciendo?, mientras recogía ha salido de la
habitación directamente a la cocina buscando por los armarios, ha encontrado
sobres de café y se los está preparando, a continuación saca un montón de medicamentos
que lleva en una bolsa.
La
Holandesa había salido a primera hora de la mañana seguramente con el Inglés,
yo ni me di cuenta… se fueron huyendo.
Hoy
tengo decidido descansar (sigo con problema en la entrepierna) caminaré hasta
Lourenza y una vez allí cogeré un bus hasta Villalba.
Hago el trayecto solo y llego a Lourenza, almuerzo en BAR CANTÓN la chica que atiende es muy agradable y simpática, me informa del horario del Bus (12:45) tengo tiempo, con permiso de la camarera dejo la mochila y decido dar una vuelta por el pueblo, entro en un Súper y por 75 cts. compro un jarrillo metálico para beber en las fuentes, al salir me encuentro a mi “perseguidor Francés”, esta vez lo veo más calmado, hablamos y me dice que está en un hotel del pueblo, sin más comentario me despido deseándole ¡buen camino!. (Después pensé, no tuve la delicadeza de presentarme y preguntarle su nombre, “otros con encuentros breves ya lo sabía” pero la verdad su mirada y comportamiento imponía, te hacía huir) tampoco logré saber el de la Holandesa, aunque en este caso era ella la que siempre corría.
En la
plaza delante del bar, en un banco esta Francisco un chico de Murcia muy
agradable, hablamos un rato y me comenta que su compañera no le gusta caminar
por eso hace el camino solo, pero que no tienen ningún problema, -me parece muy
bien. Nos despedimos y vuelvo de nuevo a por mi mochila. En el bar me encuentro
a Daniel, hablamos un rato y un poco más tarde decide seguir el camino. Me
queda media hora y tengo tiempo, a la camarera le pido una limonada (“natural”
hecha con limones) a la hora de pagar me dice que no, que me invita, lo dicho
anteriormente… ¡es muy amable!.
| Hugo, Tomas y yo |
Cojo
el Bus y llegando a Gontán en la parada se encuentran Hugo y Tomas, suben y
Hugo cuando me ve hace ademán de esconderse cosa que Tomas le reprime – que
haces porque te escondes? Le da un poco de vergüenza. Con razón siempre llegan
los primeros. A mi francamente me es indiferente y en mi caso como ya se
comprenderá no lo hago por motivos religiosos ni es algo estricto que no me
pueda saltar cuando me venga en ganas, simplemente lo hago por disfrutar del
camino. En Abadín sube Peter el de Copenhague “el del puro” ¡cuántos tramposos!
Llegando a Villalba a 1 Km. se bajan Hugo y Tomas quieren llegar andando (esto
sí que me parece una tontería, pero ¿Quién no las tiene?)
En Villalba me dirijo
al albergue nuevo que me han dicho que está muy bien, efectivamente, soy de los
primeros y también aprovecho para lavarme la ropa, mientras tanto por
indicación de la hospitalera (Eva) me dirijo al Restaurante Avenida a comer un
menú del día que resulta muy bueno y bien de precio (8€.) la chica que atiende
es muy profesional educada y parca en palabras.
Tengo
la tarde libre y la empleo para descansar, escribir, leer y planificarme el
regreso, las etapas de Arzua hasta Santiago (como ya las hice en el Camino Francés
me las saltaré y así podré estar el domingo en Santiago y el lunes regresar a
Barcelona) miro de reservar billete de tren, consulto con Eva y muy amablemente
con el ordenador me ayuda con la reserva, el lunes no quedan billetes por lo
que tendrá que ser el martes, no me importa, emplearé el lunes para ir a Muxia
en Bus y ver el Atlántico. Eva se ofrece para facilitarme la fotocopia del
billete (el precio son 40,90 €.) guarda la reserva en un “lápiz USB” tiene que
marchar a su casa y a última hora del día regresa al Albergue y me la trae, fue
muy amable por su parte.
Llegan
dos hermanas Alemanas (no hablo nada con ellas pero al ser guapas no pasan
desapercibidas, aunque ¿igual habría pasado siendo feas?) El Albergue está
francamente bien, es nuevo y el precio razonable (10€) los ocupantes
prácticamente ni nos vemos (somos pocos).
Miércoles
11 de Mayo de 2016 Villalba-Baamonde) 20,7Km.
Salgo del Albergue y encuentro a las Portuguesas,
las saludo y me entretengo buscando una panadería, una vez comprado el pan me
incorporo de nuevo al camino, encuentro a tres madrileños (José, Natacha y
Marisa) en ese momento aparece de nuevo Sordo, recorremos unos 10 Km. juntos, saliendo
del pueblo nos adentramos a un paisaje rural, diseminado por caseríos, sendas y
caminos, también el número de perros guardando las casas se hace considerable,
tuvimos la desagradable sorpresa de encontrar un precioso “Boder Collie” muerto
en el camino (en este preciso momento me viene un pensamiento sobre dicho
perro, en la siguiente etapa ya lo comentaré )
En un caserío cercano al camino llamo
por si había alguien que supiera algo referente a dicho perro, al rato sale un
hombre, le doy referencias y me comenta que no lo conoce de nada, mientras
tanto sale otro perro a mi encuentro (grande y hermoso) me asusto y me dice que
no me preocupe que es inofensivo, efectivamente es un perro que impone pero
como suele decirse “los animales se parecen a sus dueños” y según estoy
comprobando este hombre es una persona amable y educada.
El paisaje es bonito (posiblemente ayuda la falta de
Eucaliptos, que les tengo manía) vengo observando lo que creo es la
recuperación de de los pájaros (debido a la fumigación de los campos y más
actuaciones de nosotros, los humanos) hacía tiempo que no escuchaba tanto
“trino” y me gusta, junto con los sonidos de la naturaleza y especialmente el
correr de agua no hay mejor música.
Llegando a Puente de Saa decido parar en un bar del
camino, Sordo continúa, nos despedimos y ya no volveremos a vernos (el tenía
pensado retirarse en Baamonde) después en los siguientes días compartimos
información y alguna que otra fotografía.
Me gusta la manera de marcar los lindes de los terrenos con grandes losas de piedra puestas en vertical que con el tiempo, el agua, la humedad y el musgo adquieren tonalidades que se me antojan “artísticas”.
Siguen los sobresaltos que provocan los perros que
salen por el camino. Uno de ellos aparece detrás de una casa y se lanza como una
fiera, por los ladridos y lo rápido del encuentro uno no piensa que este atado,
tirando hasta un tope (menos mal) de una larga cadena. Llegando a un almacén
donde hay un poco de movimiento humano aparecen cinco hermosos perros sueltos
-el susto no te lo quita nadie ¿quien piensa que son inofensivos? En cada caserío la misma tensión, creando un
poco de miedo y haciendo que te aferres a tu compañera “la vara”… por si la
necesitas.
Llego a Baamonde solo y me dirijo al albergue, el
albergue es grande y bonito, la hospitalera se llama Nuria por lo que deduzco y
compruebo que es de familia Catalana, es una persona amable y educada y (por
qué no decirlo) también guapa, pero para mi gusto “poco habladora” (quizás no
era su día). Después de hacer la colada me dirijo a un restaurante a comer el
menú del día.
En este pueblo no encontré personas conocidas del
camino.
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