martes, 28 de abril de 2015

Un hombre solo, una mujer así tomados, de uno en uno son como polvo, no son nada.



Lunes 9 de Mayo de 2016 (Ribadeo-San Xusto) 26,5 Km.

Salgo del Albergue con Pedro, lo primero es buscar un bar donde poder tomar un café con leche, una vez que pudimos satisfacer nuestro pequeño placer salimos de nuevo a las calles, Pablo me comenta que él se queda, pues quiere ir al ambulatorio que le vea un medico. Nos despedimos y es entonces cuando aparece en escena otro personaje, Pedro ya lo había conocido en otra ocasión y me dice que es una persona un tanto “rara” (le llamaré “El Francés”) que lo tenga en cuenta.
Continúo solo, a pocos pasos del “nuevo peregrino” la salida se hace un tanto complicada por falta de señales, se acerca el peregrino y me da a entender que vamos por buen camino, tiene una brújula en la mano y dice constantemente ¡ouest, ouest!  Realmente por la expresión de sus ojos y gestos da un poco de “respeto”, es Francés y un tanto nervioso, le digo que ¡sí! pero me aparto y continuo solo, el sigue con su brújula. Encuentro de nuevo las marcas y veo de lejos al “Francés” con su brújula y que se dirige hacia el mismo punto, encuentro a dos Alemanas en una de las señales en forma de concha y me comentan que según su guía ahora al entrar en Galicia las conchas se interpretan al revés, menos mal, porque yo me dirigía en sentido contrario
(según me habían comentado las guías Alemanas se actualizan constantemente, y este detalle “el de las señales” ya venía remarcado).
Continuo solo, me cruzo con un “caminante-peregrino” es una persona joven, va acompañado de un perro, mejor dicho “un lobo” me cuenta que lo había recogido cuando era cachorro y él lo había criado, es un chico más bien grueso y con barba “rala” es hablador (yo ya me imaginaba el final de la película) me cuenta que lleva dos años recorriendo la Península, cuando le digo que continuo el camino… me hace la petición… ¿puedes darme algunas monedas? . Después en una de las paradas me dicen que no pagaba ningún Albergue y que vivía de lo que los demás le daban… o  sea un Pedigüeño. Defiendo a la persona que sea libre para hacer de su vida lo que crea conveniente, aunque no veo bien “vivir de los demás”. Pero en este mundo hay tantos que trabajan para que otros puedan tener de todo y mucho más, que lo de este chico no tiene ninguna importancia.
Pasado Vilela, en un alto me encuentro con un restaurante, tiene mesas en la puerta y decido parar y almorzar, al rato pasan las Alemanas, entro y pido un bocadillo y bebida, tranquilamente acabo el almuerzo, después entro a pagar y hablo con el dueño que es el mismo que me ha servido, le digo - ¿han pasado muchos peregrinos? Y me contesta que él no vive de los peregrinos, se le ve muy enfadado, le digo que francamente se nota al entrar en Galicia el cambio en el trato que reciben los peregrinos-caminantes, para mí y coincidiendo con más personas es un trato de mal servicio, El me da su explicación  – “la Xunta” ha vendido la idea que en Galicia serán bien acogidos y bien tratados por todos los servicios que encuentren, pero ellos los propietarios de estos “negocios” no reciben ninguna compensación por parte del gobierno, y los dueños tienen el negocio para sacar un rendimiento y un beneficio no para hacer una tierra de acogida y permitir que lleguen, utilicen sus terrazas, vallan al lavabo, gasten el papel y agua, llenen las botellas y marchen sin haber consumido nada. Quizás tenga su parte de razón… pero algunos como yo, también le dejamos algún beneficio. (Por cierto este señor es el encargado del Albergue de peregrinos… por algo será?
Al salir me encuentro al Francés ¡madre mía, no me lo quitaré de encima! Parece que con la sudada está más calmado, hablamos un momento y sin más pérdida de tiempo reanudo de nuevo el camino.
Hace calor y la subida a Villamartín Pequeño se hace un tanto pesada, lo compensa la alegría que siempre me produce el encuentro de una fuente y mucho más si ésta es de agua generosa y fresca ¡una gozada! Más tarde, entrando por las primeras casas hay otra fuente, donde no dejo pasar la ocasión para refrescarme de nuevo.
Llego a Villamartín Grande, en el mismo camino, en un alto, encuentro (quizás) el único bar del pueblo, están las dos Alemanas que acaban de comer, me siento y pido algo caliente y me sirven una sopa de verdura que esta deliciosa, una cerveza bien fría y una ensalada completa. Los del bar son una familia muy agradable, hablo con ellos mientras las Alemanas se preparan para continuar la marcha, salen y al momento vuelven a entrar, la granizada fue tremenda.
 
Después de la llovida salimos de nuevo al camino, llegando a Gondán tenía intención de quedarme pero el Albergue estaba cerrado por lo que no tuve más opción que continuar hasta el próximo municipal de San Xusto (debido a las calores iba un tanto escocido, entre piernas).
Entro en San Xusto con las dos Alemanas que me comentan que continúan hasta Lourenzá, en el mismo camino encuentro el Municipal, con gran alegría me recibe la misma rubia y nerviosa Holandesa, la misma de Ribadeo, está muy excitada me cuenta que tenía miedo y que gracias a mí ahora estaba más protegida, arriba estaba un conocido, “el Francés”, el que yo llevaba toda la mañana esquivando. Subo las escaleras y en la primera habitación se encuentra el Francés, al oír pasos abre la puerta, mira, y nos saludamos, la Holandesa se sale de en medio, pasado la habitación el pasillo se ensancha, a la izquierda está la cocina, a la derecha hay cuatro camas y elijo una, , enfrente y la mas retirada de la entrada se queda la “nerviosa Holandesa”, hay dos habitaciones mas al fondo, llega un caminante también Francés (Daniel, persona joven, descendiente de Gallegos) que elige la habitación de la derecha (continuación de nosotros), más tarde llega un señor “clásico Ingles” que se mete en la izquierda (después de la cocina) la “nerviosa Holandesa” que deduzco que ya se conocían de otras etapas se va a hablar con él, al rato recoge sus pertenencias y se aposenta en su habitación dejándome “solo ante el peligro” (No me importa pero me da que pensar, ¿Qué pronto buscamos protección, pero más pronto nos olvidamos de darla?) Claro que la chica no estaba muy “centrada” y el hecho de tener llave en la habitación fue otro incentivo que le ayudo a tranquilizarse. No se lo tengo en cuenta. (La vida)
Cae un segundo chaparón.
Me acerco al bar, pago y me sellan la credencial, más tarde ceno con Daniel, un chico un tanto especial, me recuerda a mi hijo pero un tanto lumpen, le gusta los marginados y la gente con ideas extravagantes y diferentes, anti-sistema, no sé cómo explicarlo… un tanto Bukowski, vicio, tabaco, bebida… pero buen chaval.
Fuera cae un tercer chaparrón y de nuevo me coge en cubierta, en este sentido estoy de suerte.

Martes 10 de Mayo de 2016 (San Xusto-Lourenza-Villalba) 3 Km.(50 Km. en Bus.)

He dormido bien pero la verdad que un poco intranquilo, de vez en cuando me despertaban unos golpes procedente de al lado. Daniel (sin yo decir nada) me ha comentado lo mismo, ¿Qué estaría haciendo?, mientras recogía ha salido de la habitación directamente a la cocina buscando por los armarios, ha encontrado sobres de café y se los está preparando, a continuación saca un montón de medicamentos que lleva en una bolsa.
La Holandesa había salido a primera hora de la mañana seguramente con el Inglés, yo ni me di cuenta… se fueron huyendo.
Hoy tengo decidido descansar (sigo con problema en la entrepierna) caminaré hasta Lourenza y una vez allí cogeré un bus hasta Villalba.


Hago el trayecto solo y llego a Lourenza, almuerzo en BAR CANTÓN la chica que atiende es muy agradable y simpática, me informa del horario del Bus (12:45) tengo tiempo, con permiso de la camarera dejo la mochila y decido dar una vuelta por el pueblo, entro en un Súper y por 75 cts. compro un jarrillo metálico para beber en las fuentes, al salir me encuentro a mi “perseguidor Francés”, esta vez lo veo más calmado, hablamos y me dice que está en un hotel del pueblo, sin más comentario me despido deseándole ¡buen camino!. (Después pensé, no tuve la delicadeza de presentarme y preguntarle su nombre, “otros con encuentros breves ya lo sabía” pero la verdad su mirada y comportamiento imponía, te hacía huir) tampoco logré saber el de la Holandesa, aunque en este caso era ella la que siempre corría.
En la plaza delante del bar, en un banco esta Francisco un chico de Murcia muy agradable, hablamos un rato y me comenta que su compañera no le gusta caminar por eso hace el camino solo, pero que no tienen ningún problema, -me parece muy bien. Nos despedimos y vuelvo de nuevo a por mi mochila. En el bar me encuentro a Daniel, hablamos un rato y un poco más tarde decide seguir el camino. Me queda media hora y tengo tiempo, a la camarera le pido una limonada (“natural” hecha con limones) a la hora de pagar me dice que no, que me invita, lo dicho anteriormente… ¡es muy amable!.

Hugo, Tomas y yo
Cojo el Bus y llegando a Gontán en la parada se encuentran Hugo y Tomas, suben y Hugo cuando me ve hace ademán de esconderse cosa que Tomas le reprime – que haces porque te escondes? Le da un poco de vergüenza. Con razón siempre llegan los primeros. A mi francamente me es indiferente y en mi caso como ya se comprenderá no lo hago por motivos religiosos ni es algo estricto que no me pueda saltar cuando me venga en ganas, simplemente lo hago por disfrutar del camino. En Abadín sube Peter el de Copenhague “el del puro” ¡cuántos tramposos! Llegando a Villalba a 1 Km. se bajan Hugo y Tomas quieren llegar andando (esto sí que me parece una tontería, pero ¿Quién no las tiene?) 

En Villalba me dirijo al albergue nuevo que me han dicho que está muy bien, efectivamente, soy de los primeros y también aprovecho para lavarme la ropa, mientras tanto por indicación de la hospitalera (Eva) me dirijo al Restaurante Avenida a comer un menú del día que resulta muy bueno y bien de precio (8€.) la chica que atiende es muy profesional educada y parca en palabras.
Tengo la tarde libre y la empleo para descansar, escribir, leer y planificarme el regreso, las etapas de Arzua hasta Santiago (como ya las hice en el Camino Francés me las saltaré y así podré estar el domingo en Santiago y el lunes regresar a Barcelona) miro de reservar billete de tren, consulto con Eva y muy amablemente con el ordenador me ayuda con la reserva, el lunes no quedan billetes por lo que tendrá que ser el martes, no me importa, emplearé el lunes para ir a Muxia en Bus y ver el Atlántico. Eva se ofrece para facilitarme la fotocopia del billete (el precio son 40,90 €.) guarda la reserva en un “lápiz USB” tiene que marchar a su casa y a última hora del día regresa al Albergue y me la trae, fue muy amable por su parte.
Llegan dos hermanas Alemanas (no hablo nada con ellas pero al ser guapas no pasan desapercibidas, aunque ¿igual habría pasado siendo feas?) El Albergue está francamente bien, es nuevo y el precio razonable (10€) los ocupantes prácticamente ni nos vemos (somos pocos).  


Miércoles 11 de Mayo de 2016 Villalba-Baamonde) 20,7Km.

Salgo del Albergue y encuentro a las Portuguesas, las saludo y me entretengo buscando una panadería, una vez comprado el pan me incorporo de nuevo al camino, encuentro a tres madrileños (José, Natacha y Marisa) en ese momento aparece de nuevo Sordo, recorremos unos 10 Km. juntos, saliendo del pueblo nos adentramos a un paisaje rural, diseminado por caseríos, sendas y caminos, también el número de perros guardando las casas se hace considerable, tuvimos la desagradable sorpresa de encontrar un precioso “Boder Collie” muerto en el camino (en este preciso momento me viene un pensamiento sobre dicho perro, en la siguiente etapa ya lo comentaré )

En un caserío cercano al camino llamo por si había alguien que supiera algo referente a dicho perro, al rato sale un hombre, le doy referencias y me comenta que no lo conoce de nada, mientras tanto sale otro perro a mi encuentro (grande y hermoso) me asusto y me dice que no me preocupe que es inofensivo, efectivamente es un perro que impone pero como suele decirse “los animales se parecen a sus dueños” y según estoy comprobando este hombre es una persona amable y educada.

El paisaje es bonito (posiblemente ayuda la falta de Eucaliptos, que les tengo manía) vengo observando lo que creo es la recuperación de de los pájaros (debido a la fumigación de los campos y más actuaciones de nosotros, los humanos) hacía tiempo que no escuchaba tanto “trino” y me gusta, junto con los sonidos de la naturaleza y especialmente el correr de agua no hay mejor música.
Llegando a Puente de Saa decido parar en un bar del camino, Sordo continúa, nos despedimos y ya no volveremos a vernos (el tenía pensado retirarse en Baamonde) después en los siguientes días compartimos información y alguna que otra fotografía.




Me gusta la manera de marcar los lindes de los terrenos con  grandes losas de piedra puestas en vertical que con el tiempo, el agua, la humedad y el  musgo adquieren tonalidades que se me antojan “artísticas”.
Siguen los sobresaltos que provocan los perros que salen por el camino. Uno de ellos aparece detrás de una casa y se lanza como una fiera, por los ladridos y lo rápido del encuentro uno no piensa que este atado, tirando hasta un tope (menos mal) de una larga cadena. Llegando a un almacén donde hay un poco de movimiento humano aparecen cinco hermosos perros sueltos -el susto no te lo quita nadie ¿quien piensa que son inofensivos?  En cada caserío la misma tensión, creando un poco de miedo y haciendo que te aferres a tu compañera “la vara”… por si la necesitas.
Llego a Baamonde solo y me dirijo al albergue, el albergue es grande y bonito, la hospitalera se llama Nuria por lo que deduzco y compruebo que es de familia Catalana, es una persona amable y educada y (por qué no decirlo) también guapa, pero para mi gusto “poco habladora” (quizás no era su día). Después de hacer la colada me dirijo a un restaurante a comer el menú del día.
En este pueblo no encontré personas conocidas del camino.

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