miércoles, 29 de abril de 2015

Un hombre solo una mujer así tomados de uno en uno son como polvo no son nada.

Martes 6 de Octubre de 2015 (Poo-Ribadesella)

Amanece, Lau  ya está haciendo estiramientos dentro de la cama, se levanta y sigue con el Tai-Chi…
Después del café con leche salgo del Albergue y ya está Lau preparado para partir, llega una lluvia fina y nos colocamos los chubasqueros, (ya no nos dejará hasta las cuatro de la tarde, menos mal que solo es llovizna) aparecen Alberto y Edgar, pasamos la mañana juntos, mas tarde me adelanto con Alberto y llegando a Naves paramos a almorzar, al rato y una vez terminado, me incorporo de nuevo al camino (nunca se sabe) pero… en este caso como en otros, personas que te vas encontrando en el recorrido ya no vuelves a verlas más. Así es el camino, aparecen y desaparecen, amistades que duran solo unas horas, unos días, personas que en un principio caen bien, o ¿“caen bien” porque duran solo unas horas, unos días? En lo cotidiano de la vida incluido en el trabajo encontramos (simplificando mucho) “personas”, buenas personas y otras no tanto, algunas puedes obviarlas, pasar de ellas, pero en el trabajo la mayoría son “impuestas”,  y están los de la familia “impuesta por lazos”) ¡estas te las sueles comer con patatas fritas! no te abandonan nunca, o casi nunca.



Voy  solo, paso entre nogales y castaños, también cojo alguna manzana y me acuerdo de Lau, siempre cogiendo higos, castañas, manzanas y todo lo que encuentra por el camino, después de esta mañana ya no nos veremos más, como ya he dicho es todo un personaje… y creo que muy buena persona, (también me recuerda a Dezú Uzalá, cazador de la Taiga del Ussuri en Siberia, protagonista del libro de Vladimir Arseniev) .

Llegando a Nueva me encuentro rodeado de avellanos, la vista se me va entre sus ramas y no puedo resistirme de coger una vara, color verde, preciosa y recta. 
En una fuente de Piñeras encuentro un pañuelo azul con dibujos de conchas blancas que un peregrino dejó olvidado.
Llego a Ribadesella y me quedo en el Albergue Juvenil (son 20€. con almuerzo, lo encuentro caro, pero, de todos los alojamientos del pueblo es el más barato) se encuentra junto a la playa, está bien y me toca en una habitación donde hay una chica Alemana que habla castellano, es guapa y muy simpática, también están los “Madriles” Jesús, José, Waldo y Enrique que en los próximos días me iré encontrando por el camino.


Con los "Madriles" (falta el fotógrafo)

Miercoles 7 de Octubre de 2015 (Ribadesella-Colunga)

Antes de salir mando una foto y felicito a mi hija por su cumpleaños.




Salgo solo, no recuerdo en qué lugar hago una parada y es entonces cuando me pasan los Madrileños, más tarde en la Isla vuelvo a encontrarlos y me uno a ellos, Jesús que va de guía (el primero) se deja llevar por la emoción y nosotros detrás, al rato nos damos cuenta que no vamos bien, más que nada porque desaparecido el camino nos encontramos atravesando campos, vallas, sembrados y márgenes de ortigas. Entonces gracias a los compañeros y… al GPS de alguno de ellos encontramos de nuevo las marcas y el camino ( y ahora me acuerdo de la pintada del otro día en el camino, SANTI NO USÓ GPS).




Hoy la etapa ha sido muy bonita, no hemos tenido lluvia y el sendero ha trascurrido la mayor parte con vistas a playas desiertas, hórreos y mucho verde.
En Colunga nos quedamos en un “hostal tirando a viejo” de todas maneras no me quejo, me tocó una habitación para mí solo y se estaba muy tranquilo. Por la tarde aun nos quedaban fuerzas para visitar la playa y buscar las pisadas de dinosaurios que no logramos encontrar. Anocheciendo de vuelta al pueblo vimos el refugio antiaéreo utilizado en la Guerra Civil para protección de los ataques de la legión Cóndor.
Una vez en la habitación mando por Wa-sap la película de todas las flores que fui encontrando el día 4 por el camino como regalo para mi hija, música incluida.(en este momento se encontraba celebrando su cumpleaños con sus amigas y con M.ª Angeles)


Jueves 8 de Octubre de 2015 (Colunga-Villaviciosa)

Salida con los Madriles, la etapa es bonita, hace muy buen día y el camino está lleno de castaños… y el suelo de castañas.
Llegada a Villaviciosa y almorzamos.
Nos quedamos en un Hostal, yo me alojo en una habitación individual que está muy bien, baño incluido.
Por la tarde paseo por el pueblo mientras los Madriles se entretienen con las cartas.
Villaviciosa parece un pueblo grande pero no tiene encanto (por lo que yo he visto, y que me perdonen los “Villa-viciosillos”)




Un pavo real se paseaba por la calle, entre los coches… como “Pedro por su casa” (¿la cosa más normal del mundo?)





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