Miércoles 6 de Mayo de 2015 (Bilbao- Muskiz (Pobeña) 32 Km.
Salgo del albergue
acompañado de Dani Lucas y Tadeo.
Hemos decidido
hacer una visita al “Guggenheim” (Museo de arte moderno) por lo que empleamos
la mañana en recorrer dicho museo. (ningún comentario al respecto).
| Guggenheim |
Terminada la visita
nos dirigimos en metro hasta Portugalete, con el fin de ganar tiempo y evitarnos
un recorrido presumiblemente feo que atraviesa la ciudad.
Después de un
recorrido desde donde contemplábamos el mar llegamos a Muskiz (Pobeda).
Nos dirigimos al
albergue de peregrinos, una vez llegamos, nos comunican que no tienen sitio
disponible, pero nos dan la opción de dormir en el pórtico de la iglesia, nos ofrecen la utilización de las duchas y nos proporcionan esterillas y
mantas con la idea de devolverlas por la mañana, no tenemos otra salida y nos quedamos.
Llega nuestro amigo
americano (el que yo llamo Hemingway) y después de la oferta del hospitalero…
los manda a la mierda.(tampoco era para tanto)
| El albergue y al fondo la iglesia |
Jueves 7 de Mayo de 2015 (Muskiz (Pobeña)-Islares) 23,5 Km.
Amanece nublado,
esta noche ha sido quizás de las mejores, quien lo diría, quizás sea el estado
natural de todos nosotros, con pocos medios, en el suelo bajo el porche y las
estrellas, ha sido una noche estupenda, no he pasado frio y he dormido bien, de
un tirón… posiblemente el cansancio también haya influido.
Salimos de Muskiz
los cuatro, le regalo la vara de avellano a Tadeo ( en las primeras etapas ya
había cogido y regalado la de Dani y Lucas) se, que para una mayoría esto no
tiene importancia pero para mí es una gozada, las varas de avellano son únicas,
como muchas cosas, diferentes, especiales y esta que le di a Lucas era muy
bonita, media vara de color verdoso y el resto mas claro y plateado.
Hace una mañana
nublada y buena para caminar, llegamos a Castro Urdiales con sol y buen tiempo,
hacemos acopio de alimentos pues nos informan que en nuestra meta de hoy (Islares)
no encontraremos ningún establecimiento donde podamos comprar comida.
| Tadeo de Monitor |
Llegando al
albergue de Islares nos recibe la “sonriente americana” y también nuestro “Hemingway”,
después de unos estiramientos dirigidos por Tadeo donde participan muchos caminantes
toca la ducha diaria y ha continuación un descanso, mas tarde una pareja de
italianos que venimos encontrando por el camino y también nuestro italiano
Lucas nos cocinan unos espaguetis, comemos todos en comunidad.
Se nos ha unido Andrea,
otro italiano (ahora somos 4 jóvenes y un abuelo… que creo que soy yo?)
Viernes 8 de Mayo de 2015 (Islares-Güemes) 60 Km.
Salimos de Islares,
llegando a la carretera deciden con el fin de ahorrar unos kilómetros puesto
que según decían iban justo para llegar a Santiago y todo lo que pudieran
ahorrar sería beneficioso para ellos, y yo por no separarme decidí lo mismo (la
etapa estaba prevista acabarla en S. Miguel de Meruelo). A los pocos kilómetros
me fui separando de ellos, yo por detrás claro.
Llegue a Laredo, después de un recorrido por el pueblo vi una parada de autobús que me
llevaba en mi dirección así que por esta vez y después de mis reflexiones
decidí hacer trampa. Cogí el trasporte hasta el pueblo de Escalante ( pretendía
hacer el camino tranquilamente, pero sin darme cuenta me deje llevar por la
prisa, estaba solo y así me sentía y quería continuar con los compañeros que me
habían tocado en suerte).
En el pueblo de
Escalante me bajé del autobús y como era medio día me dirigí a un restaurante.
Era pronto pero al reconocerme como peregrino el cocinero que se llamaba Carlos
me dijo que me sentara y por 6,3 €. me ofreció un cocido montañés una naranja y
una cerveza que me dejo muy satisfecho. Le dije que me dirigía a S. Miguel de
Meruelo y él me comentó que había estado de voluntario en el albergue de Güemes
y que era uno de los mejores del camino, que no me lo perdiera.
Continuo el camino
hasta Meruelo y una vez allí me dirijo hacia el albergue (por si habían llegado
los compañeros) ahora me pierdo, sigo un camino y pierdo las marcas, me doy
cuenta del error y retrocedo lo andado, me tumbo un rato a descansar, al rato
me llama Dani por el móvil preguntándome por donde me encuentro (fue todo un detalle) ellos hacia un
rato que estaban en el pueblo, en un parque siguiendo la carretera a mano
derecha, allí me dirijo y los encuentro tumbados en el césped descansando (
cansados, agotados y se maravillan de mi fortaleza… yo no me atrevo a decirles
lo del “Bus” y los 13 Km. ahorrados, ¿por eso no voy a ser peor persona?... ni tampoco mejor?)
Habían decidido terminar
la etapa en Güemes, 8,5 Km. más, (también les habían hablado del albergue) “el
caramelo” era… que mañana descansaríamos con una etapa más corta (hasta Santander
20,5 Km.)
Salimos y después
de un rato es cuando Tadeo se acuerda de su vara (cualquiera vuelve por ella,
se la ha dejado en el parque) le
acompañó muy poquito, mi deseo fue pensar que alguien la encontraría y como mínimo le servirá de acompañamiento y apoyo.
Llegamos al
Albergue de Güemes tarde y cansados… yo, con una pequeña ampolla.
| Güemes |
(El albergue, por
lo poco que se, es un viejo caserío que pertenecía a los abuelos del “padre”
Ernesto, el resto son voluntarios que
pasan temporadas trabajando y viviendo en la comunidad, sirven a los peregrinos
y estos dejan una voluntad en dicho centro)
Nos aconsejan que
nos demos prisa en instalarnos pues dentro de muy poco habrá un encuentro en la
capilla donde todos estamos invitados ( realmente me temo lo peor, lo peor para
mí ¡claro¡… alguna misa, una lectura religiosa o alguna comedura de “coco” de
adoctrinamiento).
Dejamos la mochila
y nos asignan una litera, después nos damos una ducha y nos cambiamos de ropa…
ya estábamos preparados para la sorpresa.
Nos dirigimos a la
capilla , solo faltábamos nosotros y encontramos muchas personas escuchando a
una mujer que resulto ser una poetisa Peruana que recitaba maravillosamente, poesía
“social y combativa” (la que a mí me gusta)… Cesar Vallejo, Miguel Hernández, Rafael
Alberti, Blas de Otero, Gabriel Celaya etc. etc. realmente fue muy emocionante…
Después Ernesto nos
explico un poco el proyecto de la comunidad y también las pinturas que un
voluntario había realizado en las paredes del recinto donde nos encontrábamos,
después de las explicaciones nos invitan que pasemos al comedor donde nos
tienen preparada la cena.
Cenamos todos
juntos y nos sirven los voluntarios, es algo que a mí realmente no me gusta,
pero… lo “entiendo” como algo que otros han decidido y quizás con el fin de que
no nos estorbemos unos a otros? (Yo, siempre que pueda, prefiero participar)
Nos recuerdan “la
voluntad” y cada uno hace su aportación en la salida.
Después de todo un
día donde he tenido mucho tiempo para meditar y también de cansarme, me retiro
a dormir con idea de terminar este camino (de momento) en Santander.
| con Ernesto |
Después del
desayuno, me despido del personal del albergue y en la puerta está “el padre” Ernesto,
me pregunta mi nombre y de donde vengo, le digo que Jacob y como es natural le
gusta mucho, (supongo que por eso del camino y por Santiago que también quiere
decir Jacob, Yago, Diego y Jaime) y vengo de Cataluña y el me dice que ya la
conocía que había estado una temporada trabajando en un pueblo de Barcelona, al
decir el pueblo, Puig-Reig, (que casualidad el mío) conocía el lugar y había
aprendido también el catalán. Ahora fue cuando me dijo que se llamaba Ernesto y
yo como siempre (metiendo “la pata”, pero de buen rollo) le dije – ¿como el Che
Guevara? -¡No, no! Como Ernesto Cardenal ( no está mal, por lo menos en
Nicaragua se puso al lado de los Sandinistas, por eso el papa Polaco Juan Pablo
II le increpó severamente ante las cámaras de televisión, el papa le recriminó
que propagara doctrinas apóstatas y formara parte de dicho gobierno)
Salimos los cinco y
de nuevo en el camino, al llegar a la carretera nos persiguen las vacas y nos
cuesta trabajo dirigirlas de nuevo hacia el prado, son otro peligro en la
carretera.
| ¡Las vacas del pueblo ya se han escapao! ¡Riau! ¡Riau! |
De nuevo la costa,
bajamos por la playa donde camino descalzo recogiendo conchas y piedras,
llegando a Somo preguntamos por la barca que lleva a Santander y nos comunican
que se acerca la hora de la salida por lo que nos damos un poco de prisa
llegando al embarcadero sin ningún problema. El paseo en barca es corto y
relajado, llegamos a Santander al mediodía, fuimos en busca de un albergue
donde nos arreglamos, después bajamos al bar más cercano donde nos tomamos una
cerveza y unos pinchos muy elaborados.
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