Una
vez más salgo solo, durante el camino, en el cruce con el “camino primitivo”
encuentro una pareja de “yanquis” hacemos un trozo juntos hasta empezar la
subida al Alto de la Cruz donde yo sigo por el camino y ellos prefieren
continuar por la carretera. Encuentro dos chicas y un chico Alemán, una de
ellas habla muy bien Castellano, andamos un rato juntos, mas tarde se paran y
yo sigo andando.
De
lejos estoy viendo Gijón y se hace largo el camino, entro por las calles y
encuentro un Albergue, el hospitalero está en la puerta y me invita a entrar,
hace poco que han abierto y no tienen mucha experiencia. Lo encuentro un poco
caro (15€.) pero las instalaciones están bien. Me quedo y al rato me llaman los
Madriles, me preguntan por el Albergue y se vienen al mismo. Los del Albergue
me dicen que tienen arroz recién hecho (paella) que está buenísimo. Me
convencen y es el arroz más malo de mi vida… y de recién hecho nada… estaba
pasado, (M.Angeles lo hace de maravillas y estoy bien acostumbrado) no me corté
un pelo, lo dejé entero y les dije lo que sentía… tuvieron el detalle de no
cobrármelo.
Por
la tarde me quedo por el Albergue, a última hora conozco a Sora que ha venido
con su compañero, nos tomamos un refresco y nos contamos un poco la vida, está
un poco desanimada. Cuando nos retiramos me dijo que había sido un placer
hablar conmigo, que le había dado muy buenas vibraciones… cosa que me alegré
mucho. Para mi también fue un placer hablar con ella… aunque tiene algo que no
acaba de gustarme… su relación con las armas (es militar) aunque siempre nos
digan que es para defender la paz.
Me
retiro a dormir (cosa rara en el camino, pasadas las 10 h.) ¡mañana será otro
día!.
Sábado 10 de Octubre de 2015
(Gijón-Avilés)
Salgo
con “los Madriles”, atravesamos Gijón y salimos por zona industrial ruidosa y
fea.
Subida
Monte Areo, ahora voy solo, una vez arriba me encuentro un campesino, está
trabajando desbrozando el campo, hablamos un rato de los hijos y lo duro que
resulta el trabajo… y en un momento de la conversación nos vimos sorprendidos
por un cervatillo que atravesó raudo el camino y continuó por el campo.
Paso
por unos bosques de eucaliptos, en el suelo me encuentro un palo y lo recojo.
Llegada
a Avilés, zona industrial, encuentro a los Madriles y nos dirigimos al Albergue
Municipal que según nos informan se encuentra al lado del campo de futbol.
El
Albergue está muy bien.
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