Miércoles 30 de Septiembre de 2015 (Barcelona-Santander) (2º VIAJE)
Salgo en autobús
desde la estación de Sants a las 10:30, pasando por Zaragoza, Logroño,
Victoria, Bilbao y llego a Santander a las 20:15.
Me dirijo al
Albergue que ya conocía, una vez en la calle, a pocos pasos del mismo una
persona desde la otra acera me hace señas como que me había pasado del mismo
(era Lau un peregrino que venía de Alaska, mas tarde me iría encontrando por el
camino) le hago señas ¡que no! Que es un poco más adelante, ¡efectivamente! Se
da cuenta del error y me sigue, el ya estaba registrado, pienso que había
salido a pasear y ahora también se dirigía al Albergue.
Salgo del Albergue
y me dirijo al bar (que ya conocía de la vez anterior) después de tomar algo me
dirijo de nuevo tras las flechas amarillas, salgo de Santander, el camino
trascurre por la carretera y zona industrial (peligrosa por el trafico y fea
por lo demás) llegando a Piélagos me aconsejan coger el tren de cercanías o
bien pasar por el puente del tren (zona peligrosa, por ser estrecho, pero con
cuidado y rápido se puede pasar) estoy en la estación hablando un una persona
cuando llega una peregrina, hablo con ella y me dice que tiene la intención de
pasar por el puente, me lo pienso un poco y al rato sigo sus pasos.
Al final tampoco
fue tan complicado, pasamos sin ningún problema y nos hicimos las fotos en el puente.
Después de 1 Km. ella se adelantó y ya no la volví a ver más, el resto de la
etapa la hice solo.
En Requejada tenía
intención de quedarme en el Albergue Clara Campoamor (defensora de los derechos
de la mujer) pero estaba cerrado, así que continúe el camino.
Llegando a Queveda
un cartel me indica que estoy cerca de un Albergue y hacia allí me dirijo, una
vez en él me encuentro una pareja de Belgas, Alex y Emili (decido quedarme).
El hospitalero es
una persona medianamente joven, vive en el Albergue con su madre, él es muy
hablador y la madre parece que no le hace mucha gracia las cosas del hijo,
entre la tertulia de la TV y el hijo, no pude estar tranquilo en toda la tarde.
La señora me cuenta
algo que ya le habían dicho la pareja de jóvenes Belgas, le habían dicho que
hacían el camino para pensar y recuperarse (si eso es posible?) del accidente y
muerte de su hijo de 4 años ahogado en la piscina.
Alex se le ve más
abierto, quizás porque habla castellano. Emili se le ve afectada (casi me
atrevería a decir ¡hundida!) por la tragedia, se le ve muy desmejorada, triste,
también muy callada.
Por la tarde desaparecieron
un rato por la zona ocurrió algo
gracioso con la señora (iba en serio pero salió el “chiste tan oído”) les
preguntó donde habían ido, y Emili que no sabe castellano le dijo en francés “je
ne comprends pas” y la señora nos dijo –mira que graciosos, con lo lejos que
está la panadería y han ido a comprar pan.
Después de cenar me
retiré a una habitación grande para varias personas, pero, estoy solo.
Viernes 2 de Octubre de 2015 (Queveda-Cóbreces)
Me despierto, me
levanto y al abrir la puerta para ir al lavabo los cuatro me dan la sorpresa aplaudiendo,
como diciendo – ¡valla horita de levantarse! ¡que bien has descansado!.
Después una vez
arreglado y con la mochila lista salgo a desayunar.
Una vez en la
puerta, Alex y Emili han salido a coger higos en los árboles del terreno (antes,
habían pedido permiso al hospitalero).
Hacemos unas fotos
y nos despedimos del Albergue.
De nuevo en el
camino, salimos los tres juntos, mas tarde llegamos a Santillana del Mar, esta
población se ha convertido como la gran mayoría de pueblos emblemáticos en
locales de consumo y recuerdos para turistas que van deambulando por las
calles.
A continuación
entramos en una tienda y compramos algo de avituallamiento, continuamos por el
pueblo y salimos por el lugar equivocado pero orientados puesto que al rato ya
teníamos de nuevo las marcas amarillas.
Llegando a Oreña
junto a una ermita, en un espacio acogedor nos hemos parado a almorzar. Después,
una vez terminado y notando el deseo por parte de ellos de continuar solos
(quizás, la pena y motivos que uno intuye) me he despedido y los he dejado
sentados en el muro mientras yo me fui alejando por el camino.
Llego a Cóbreces y
pregunto por un albergue a ser posible el “municipal” o el de “peregrinos”, me
dirijo a estas direcciones y los encuentro cerrados, a continuación me dirijo
al religioso que se haya en el Monasterio Viaceli al lado y después de la Abadía
Cisterciense.
Una vez en la puerta, se encuentra cerrada y llamo al timbre, al rato oigo el ruido de la cerradura automática y empujo la puerta, paso y en un mostrador de la derecha se encuentra un monje de pie, es alto, viste hábito y contrasta una gorra de visera azul eléctrico, ojos muy claros, yo diría que de cristal, realmente daba un poco de miedo… me vino a la mente el mundillo del libro de Umberto Eco “EL NOMBRE DE LA ROSA”. Hago la inscripción, me pone el sello y le comento que cuanto es, me contesta que 5€. Y añade que con eso no hacen negocio (me callo, para no liarla y todavía quedarme en la calle, pienso en el patrimonio del clero y los “millones” que se aporta desde el estado tienen más que suficiente para ejercer la caridad cristiana, catre, colchón y manta, 5 €.). Me comenta que dentro de una hora estoy invitado a la misa de los hermanos, y yo ni “corto ni perezoso” (frase hecha) le contesto “sin cortarme un pelo”
(Otra frase) – ¡gracias
pero no soy muy “misero”! (de misa ¿no, mísero?) Salí riéndome de mi
ocurrencia.
Después en el
patio, al fondo está un barracón que es el albergue, la puerta no cierra, es un
sitio sencillo y da la sensación de abandono, pero… para una noche y para mi
“exigencia” ya es suficiente.
Una vez instalado y
arreglado llegaron Alex y Emili (de nuevo nos veíamos, aunque sería la última
estancia juntos) después, fueron llegando más peregrinos, algunos en bicicleta,
total 9 personas.
Después hablando
con mas personas que iban llegando me informaron que en la Abadía se dedicaban
al negocio de los quesos (no tengo claro si son los monjes o si tienen
trabajadores asalariados) también supe que dicho edificio fue construido entre
los años 1906–1910 gracias a la donación del patrimonio de una familia
“pudiente” y que fue el primero de “hormigón armado” de la península.
Sábado 3 de Octubre de 2015 (Cóbreces-San Vicente de la
Barquera)
Me despido de Alex
y Emili, voy solo y me lo tomo con tranquilidad. Pasado unas horas cuando los
pies están resentidos, en una bajada prolongada y con asfalto compruebo “el
estilo” que en otro camino propuso Javier, este consiste en bajar de espaldas a
la dirección del camino (Es importante disponer de una vara o dos puntos de
apoyo para las manos) Tengo que decir que a mí me resulto muy relajante, al ir
hacia atrás y apoyar el talón primero y después los dedos de los pies, estos quedan
más libres y lógicamente no chocan con la punta del zapato, (El problema está
en que de vez en cuando tienes que ir mirando hacia atrás, por si hay algún
obstáculo en el camino… y sobre todo, ¡sobre todo! para que nadie te vea -¡te
van a tomar por loco!)
Llego a San Vicente
de la Barquera es mediodía y mi intención era seguir el camino (quizás hasta
Unquera). De momento busco un sitio para comer, recuerdo un lugar donde en otra
ocasión estuve con Mª Angeles, lo encuentro y pido un combinado de pescaditos
fritos y una sangría, (tengo suerte y encuentro un camarero muy amable)
Oigo música regional
y popular, me acerco y después de algunos bailes y canciones les pido
retratarme con ellos, me dicen que no hay
ningún problema, nos ponemos juntos y noto que la señora de al lado mío me
está metiendo mano, le digo -¡señora! Y ella sin ningún problema me contesta -¡huy
que culo más duro! Nos reímos un rato.
| (La señora esta detrás, hablando con el señor de la izquierda) |
A continuación voy subiendo a la parte alta de San Vicente, encuentro un abuelo que supongo me identifica como “peregrino” y me habla de las ventajas del Albergue del pueblo, es Sábado y el pueblo está animado por lo que no me importaría quedarme, me indica la dirección (que está prácticamente al lado) y me acerco a visitarlo, lo llevan una familia muy agradable y simpática por lo que no dudo en quedarme… el abuelo de antes también pertenecía a la familia (seguramente hacia la difusión del Albergue). Había una biblioteca en el Albergue y le comenté al abuelo que no tenia lectura (había acabado el que llevaba de J. Sender “El lugar de un hombre”) más tarde se presento con un libro de bolsillo y me regaló “El lobo Estepario” de Hermann Hesse, (a su mujer me dio la sensación que no le hizo gracia).
Conozco a Laura una
chica Alemana muy simpática y guapa que habla castellano.
Después recorro el
pueblo y más tarde me quedo hablando y descansando en el Albergue.
Domingo 4 de Octubre de 2015 (San Vicente de la
Barquera-Buelna)
Salgo al amanecer del día, solo, ¡bueno! acompañado de fina lluvia.
Pienso en el día 7 (cumpleaños de mi hija Jana) quiero fotografiar todas las flores que valla encontrado por el camino, haré una película y se la enviare por el móvil, será mi regalo de cumpleaños.
Llego a Buelna y me
quedo en el Albergue Sta. Marina (que por casualidad es el que me había
recomendado la hospitalera de Santander) está muy bien y de momento estoy solo,
mas tarde irán llegando otros peregrinos.
Lunes 5 de Octubre de 2015 (Buelna-Poo)
Continúa
la fina lluvia, salgo del Albergue con Alberto y Edgar (de Puerto Rico) y al
poco tiempo encontramos a Lau (la
persona que encontré el primer día en Santander).
La etapa es muy bonita, castaños, higueras y nogales nos acompañan por el camino, y no perdemos ocasión de comer sus frutos… sobre todo Lau que siempre lo encontrábamos encaramado o bajo estos árboles. En otra ocasión cuando después de un recorrido por el interior apareció el mar, Lau como el que ve un “Dios” empezó a bailar y cantar en su idioma. Fue muy emotivo verlo, Lau es todo un personaje, cada día hace dos veces Tai-Chi (según contó a Edgar se lo había enseñado su madre cuando era pequeño y desde entonces siempre lo hacía) Lau tiene 75 años, es pescador y vive en la costa, lejos, muy lejos… en Alaska.
Me
adelanto y llego a Llanes, es hora de comer y en un restaurante por consejo de
unos obreros pido el típico “pote” está muy bueno pero después viene la
“sudada”.
Saliendo de Llanes, en una plaza me encuentro de nuevo a Lau y seguimos juntos hasta el Albergue de Poo, allí se encuentra Laura (la chica Alemana) que ya me cayó muy bien en San Vicente de la Barquera.
| Pote... ¡¡Potente!! |
Saliendo de Llanes, en una plaza me encuentro de nuevo a Lau y seguimos juntos hasta el Albergue de Poo, allí se encuentra Laura (la chica Alemana) que ya me cayó muy bien en San Vicente de la Barquera.
Después
compartí la tarde entre descanso, lectura, anotaciones y alguna bebida.
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