miércoles, 29 de abril de 2015

Entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso.


Miércoles 30 de Septiembre de 2015 (Barcelona-Santander) (2º VIAJE)


Salgo en autobús desde la estación de Sants a las 10:30, pasando por Zaragoza, Logroño, Victoria, Bilbao y llego a Santander a las 20:15.
Me dirijo al Albergue que ya conocía, una vez en la calle, a pocos pasos del mismo una persona desde la otra acera me hace señas como que me había pasado del mismo (era Lau un peregrino que venía de Alaska, mas tarde me iría encontrando por el camino) le hago señas ¡que no! Que es un poco más adelante, ¡efectivamente! Se da cuenta del error y me sigue, el ya estaba registrado, pienso que había salido a pasear y ahora también se dirigía al Albergue.


Jueves 1 de Octubre de 2015 (Santander-Queveda)

Salgo del Albergue y me dirijo al bar (que ya conocía de la vez anterior) después de tomar algo me dirijo de nuevo tras las flechas amarillas, salgo de Santander, el camino trascurre por la carretera y zona industrial (peligrosa por el trafico y fea por lo demás) llegando a Piélagos me aconsejan coger el tren de cercanías o bien pasar por el puente del tren (zona peligrosa, por ser estrecho, pero con cuidado y rápido se puede pasar) estoy en la estación hablando un una persona cuando llega una peregrina, hablo con ella y me dice que tiene la intención de pasar por el puente, me lo pienso un poco y al rato sigo sus pasos.
Al final tampoco fue tan complicado, pasamos sin ningún problema y nos hicimos las fotos en el puente. Después de 1 Km. ella se adelantó y ya no la volví a ver más, el resto de la etapa la hice solo.





Llego a una zona donde tengo por compañera una gran tubería (me informo y me dicen que pertenece a SOLVAE, mas adelante paso por la zona industrial de la empresa (como siempre hay partidarios y detractores de la misma, a mí particularmente no me gusta nada… pero, no estoy en la zona, bueno ¡en este momento sí!) Si una empresa contamina habría que valorar los daños y poner solución, el eterno problema, la solución, que siempre la hay, según la empresa y es cierto, restan beneficios, pero es perjudicial para las personas y para el medio ambiente. Se podrían hacer las cosas bien (pero en realidad nunca se hace) siempre prevalece el argumento que es beneficioso para el pueblo… se crean puestos de trabajo. Siempre pasa lo mismo. Me viene a la mente la obra de Henrik Ibsen “Un Enemigo del Pueblo” (una obra literaria de 1882 premonitoria a lo que siempre se irá repitiendo en muchos rincones de nuestro planeta. Es la historia de un pueblo, y un médico que por querer hacer las cosas bien hechas, se convierte en “El enemigo del Pueblo” ¡cuando en realidad lo que desea es hacer las cosas en beneficio de “todos”).

En Requejada tenía intención de quedarme en el Albergue Clara Campoamor (defensora de los derechos de la mujer) pero estaba cerrado, así que continúe el camino.
Llegando a Queveda un cartel me indica que estoy cerca de un Albergue y hacia allí me dirijo, una vez en él me encuentro una pareja de Belgas, Alex y Emili (decido quedarme).
El hospitalero es una persona medianamente joven, vive en el Albergue con su madre, él es muy hablador y la madre parece que no le hace mucha gracia las cosas del hijo, entre la tertulia de la TV y el hijo, no pude estar tranquilo en toda la tarde.
La señora me cuenta algo que ya le habían dicho la pareja de jóvenes Belgas, le habían dicho que hacían el camino para pensar y recuperarse (si eso es posible?) del accidente y muerte de su hijo de 4 años ahogado en la piscina.
Alex se le ve más abierto, quizás porque habla castellano. Emili se le ve afectada (casi me atrevería a decir ¡hundida!) por la tragedia, se le ve muy desmejorada, triste, también muy callada.
Por la tarde desaparecieron un rato por la zona  ocurrió algo gracioso con la señora (iba en serio pero salió el “chiste tan oído”) les preguntó donde habían ido, y Emili que no sabe castellano le dijo en francés “je ne comprends pas” y la señora nos dijo –mira que graciosos, con lo lejos que está la panadería y han ido a comprar pan.

Después de cenar me retiré a una habitación grande para varias personas, pero, estoy solo.



Viernes 2 de Octubre de 2015 (Queveda-Cóbreces)


Me despierto, me levanto y al abrir la puerta para ir al lavabo los cuatro me dan la sorpresa aplaudiendo, como diciendo – ¡valla horita de levantarse! ¡que bien has descansado!.
Después una vez arreglado y con la mochila lista salgo a desayunar.

Una vez en la puerta, Alex y Emili han salido a coger higos en los árboles del terreno (antes, habían pedido  permiso al hospitalero).

Hacemos unas fotos y nos despedimos del Albergue.

De nuevo en el camino, salimos los tres juntos, mas tarde llegamos a Santillana del Mar, esta población se ha convertido como la gran mayoría de pueblos emblemáticos en locales de consumo y recuerdos para turistas que van deambulando por las calles.



Visitamos el museo de esculturas de J. Otero, me gustan las figuras y hago algunas fotografías de las mismas.
A continuación entramos en una tienda y compramos algo de avituallamiento, continuamos por el pueblo y salimos por el lugar equivocado pero orientados puesto que al rato ya teníamos de nuevo las marcas amarillas.

Llegando a Oreña junto a una ermita, en un espacio acogedor nos hemos parado a almorzar. Después, una vez terminado y notando el deseo por parte de ellos de continuar solos (quizás, la pena y motivos que uno intuye) me he despedido y los he dejado sentados en el muro mientras yo me fui alejando por el camino.

Llego a Cóbreces y pregunto por un albergue a ser posible el “municipal” o el de “peregrinos”, me dirijo a estas direcciones y los encuentro cerrados, a continuación me dirijo al religioso que se haya en el Monasterio Viaceli al lado y después de la Abadía Cisterciense.


Una vez en la puerta, se encuentra cerrada y llamo al timbre, al rato oigo el ruido de la cerradura automática y empujo la puerta, paso y en un mostrador de la derecha se encuentra un monje de pie, es alto, viste hábito y contrasta una gorra de visera azul eléctrico, ojos muy claros, yo diría que de cristal, realmente daba un poco de miedo… me vino a la mente el mundillo del libro de Umberto Eco “EL NOMBRE DE LA ROSA”. Hago la inscripción, me pone el sello y le comento que cuanto es, me contesta que 5€. Y añade que con eso no hacen negocio (me callo, para no liarla y todavía quedarme en la calle, pienso en el patrimonio del clero y los “millones” que se aporta desde el estado tienen más que suficiente para ejercer la caridad cristiana, catre, colchón y manta, 5 €.). Me comenta que dentro de una hora estoy invitado a la misa de los hermanos, y yo ni “corto ni perezoso” (frase hecha) le contesto “sin cortarme un pelo”
(Otra frase) – ¡gracias pero no soy muy “misero”! (de misa ¿no, mísero?) Salí riéndome de mi ocurrencia.
Después en el patio, al fondo está un barracón que es el albergue, la puerta no cierra, es un sitio sencillo y da la sensación de abandono, pero… para una noche y para mi “exigencia” ya es suficiente.
Una vez instalado y arreglado llegaron Alex y Emili (de nuevo nos veíamos, aunque sería la última estancia juntos) después, fueron llegando más peregrinos, algunos en bicicleta, total 9 personas.
Después hablando con mas personas que iban llegando me informaron que en la Abadía se dedicaban al negocio de los quesos (no tengo claro si son los monjes o si tienen trabajadores asalariados) también supe que dicho edificio fue construido entre los años 1906–1910 gracias a la donación del patrimonio de una familia “pudiente” y que fue el primero de “hormigón armado” de la península.




Sábado 3 de Octubre de 2015 (Cóbreces-San Vicente de la Barquera)

Me despido de Alex y Emili, voy solo y me lo tomo con tranquilidad. Pasado unas horas cuando los pies están resentidos, en una bajada prolongada y con asfalto compruebo “el estilo” que en otro camino propuso Javier, este consiste en bajar de espaldas a la dirección del camino (Es importante disponer de una vara o dos puntos de apoyo para las manos) Tengo que decir que a mí me resulto muy relajante, al ir hacia atrás y apoyar el talón primero y después los dedos de los pies, estos quedan más libres y lógicamente no chocan con la punta del zapato, (El problema está en que de vez en cuando tienes que ir mirando hacia atrás, por si hay algún obstáculo en el camino… y sobre todo, ¡sobre todo! para que nadie te vea -¡te van a tomar por loco!)

Llego a San Vicente de la Barquera es mediodía y mi intención era seguir el camino (quizás hasta Unquera). De momento busco un sitio para comer, recuerdo un lugar donde en otra ocasión estuve con Mª Angeles, lo encuentro y pido un combinado de pescaditos fritos y una sangría, (tengo suerte y encuentro un camarero muy amable)


Oigo música regional y popular, me acerco y después de algunos bailes y canciones les pido retratarme con ellos, me dicen que no hay  ningún problema, nos ponemos juntos y noto que la señora de al lado mío me está metiendo mano, le digo -¡señora! Y ella sin ningún problema me contesta -¡huy que culo más duro! Nos reímos un rato.

(La señora esta detrás, hablando con el señor de la izquierda)

A continuación voy subiendo a la parte alta de San Vicente, encuentro un abuelo que supongo me identifica como “peregrino” y me habla de las ventajas del Albergue del pueblo, es Sábado y el pueblo está animado por lo que no me importaría quedarme, me indica la dirección (que está prácticamente al lado) y me acerco a visitarlo, lo llevan una familia muy agradable y simpática por lo que no dudo en quedarme… el abuelo de antes también pertenecía a la familia (seguramente hacia la difusión del Albergue). Había una biblioteca en el Albergue y le comenté al abuelo que no tenia lectura (había acabado el que llevaba de J. Sender “El lugar de un hombre”) más tarde se presento con un libro de bolsillo y me regaló “El lobo Estepario” de Hermann Hesse, (a su mujer me dio la sensación que no le hizo gracia).
Conozco a Laura una chica Alemana muy simpática y guapa que habla castellano.
Después recorro el pueblo y más tarde me quedo hablando y descansando en el Albergue.



Domingo 4 de Octubre de 2015 (San Vicente de la Barquera-Buelna)


Salgo al amanecer del día, solo, ¡bueno! acompañado de fina lluvia.
El día es oscuro.
Recojo castañas por el camino.














Pienso en el día 7 (cumpleaños de mi hija Jana) quiero fotografiar todas las flores que valla encontrado por el camino, haré una película y se la enviare por el móvil, será mi regalo de cumpleaños.


Llegando a la costa el recorrido me lleva por la zona de los “bufones” (los bufones se han formado por el desgaste de rocas bajo el nivel del mar, el continuo ir y venir de las aguas, cuando las olas chocan contra las cavidades que se han formado bajo los acantilados, el agua sale a presión por las chimeneas naturales alcanzando una altura que puede llegar a 30 o 40 mts.
Llego a Buelna y me quedo en el Albergue Sta. Marina (que por casualidad es el que me había recomendado la hospitalera de Santander) está muy bien y de momento estoy solo, mas tarde irán llegando otros peregrinos.


Lunes 5 de Octubre de 2015 (Buelna-Poo)

Continúa la fina lluvia, salgo del Albergue con Alberto y Edgar (de Puerto Rico) y al poco tiempo encontramos a Lau  (la persona que encontré el primer día en Santander).


La etapa es muy bonita, castaños, higueras y nogales nos acompañan por el camino, y no perdemos ocasión de comer sus frutos… sobre todo Lau que siempre lo encontrábamos encaramado o bajo estos árboles. En otra ocasión cuando después de un recorrido por el interior apareció el mar, Lau como el que ve un “Dios” empezó a bailar y cantar en su idioma. Fue muy emotivo verlo, Lau es todo un personaje, cada día hace dos veces Tai-Chi (según contó a Edgar se lo había enseñado su madre cuando era pequeño y desde entonces siempre lo hacía) Lau tiene 75 años,  es pescador y vive en la costa, lejos, muy lejos… en Alaska.
Me adelanto y llego a Llanes, es hora de comer y en un restaurante por consejo de unos obreros pido el típico “pote” está muy bueno pero después viene la “sudada”.


Pote... ¡¡Potente!!

Saliendo de Llanes, en una plaza me encuentro de nuevo a Lau y seguimos juntos hasta el Albergue de Poo, allí se encuentra Laura (la chica Alemana) que ya me cayó muy bien en San Vicente de la Barquera.
Después compartí la tarde entre descanso, lectura, anotaciones y alguna bebida.

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